Ilia Malinin sorprende al público con su impresionante puntuación en el programa libre que ilumina el estadio
El patinador artístico estadounidense Ilia Malinin dejó atónitos a los espectadores tras una espectacular actuación en el programa libre el viernes. Su puntuación final provocó aplausos en el estadio y consolidó su estatus como uno de los talentos más electrizantes del deporte.
Cuando la puntuación final de Ilia Malinin apareció en la pantalla del estadio al finalizar su programa libre el viernes por la noche, la reacción fue inmediata: incredulidad, seguida de un estruendoso aplauso. Tras una rutina técnicamente exigente y casi impecable, repleta de saltos de alta dificultad, incluyendo los cuádriceps que se han convertido en su sello distintivo, Malinin permaneció en silencio cerca de las tablas esperando las puntuaciones de los jueces. Segundos después, aparecieron los números y la multitud estalló en cólera.
Espectadores, entrenadores e incluso competidores quedaron atónitos ante la magnitud de la puntuación, que reflejaba tanto una ejecución técnica excepcional como una sólida programación. Se podía ver a los aficionados revisando el marcador, mientras que los comentaristas la describieron como una de las más impresionantes de la temporada.
Una actuación para el recuerdo
El patinaje de Malinin combinó un atletismo explosivo con una maestría artística mejorada, mostrando una madurez que, según los analistas, marca el siguiente paso en su evolución. Conocido por desafiar los límites de lo físicamente posible en el patinaje artístico masculino, el estadounidense demostró una vez más por qué se le considera un favorito en cada evento importante en el que participa.
Subiendo el listón
El resultado consolida aún más la reputación de Malinin como uno de los atletas más emocionantes del deporte, capaz de redefinir las expectativas cualquier noche. A medida que avanza la temporada, su actuación envía un mensaje claro a sus rivales: el listón se ha elevado.
Para muchos de los asistentes, el momento del viernes no fue un simple tanto, sino el tipo de escena que recuerda a los aficionados por qué el patinaje artístico aún puede sorprender incluso a los observadores más experimentados.
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