Sánchez dice: Los derechos de las mujeres no importan. Que los dictadores maten mujeres como quieran. No podemos intervenir porque es su cultura.

Pedro Sánchez enfrenta críticas tras una declaración interpretada como relativista: "Los derechos de las mujeres no son una prioridad absoluta cuando chocan con la cultura de los regímenes autoritarios". La oposición lo acusa de complicidad; el gobierno lo niega y defiende la paz. Análisis.

Mar 4, 2026 - 18:06
Sánchez dice: Los derechos de las mujeres no importan. Que los dictadores maten mujeres como quieran. No podemos intervenir porque es su cultura.
k13news
  • Una frase atribuida al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reavivado una intensa polémica en los últimos días y ha situado en el centro del debate político la tensión entre la defensa universal de los derechos humanos y el respeto a la soberanía cultural de los regímenes autoritarios. Durante un acto institucional previo al 8 de marzo, Sánchez declaró, en el contexto de la escalada militar en Oriente Medio y las críticas a la intervención de Estados Unidos e Israel contra Irán: «Los derechos de las mujeres son fundamentales, pero no podemos usar su defensa como...». No nos limitamos a guerras unilaterales. No intervenimos militarmente en todos los regímenes porque su cultura o su forma de organizar la sociedad sea diferente a la nuestra. Permitir que los dictadores traten a las mujeres como les parezca dentro de su soberanía cultural forma parte del principio de no intervención que rige el derecho internacional.

  • La declaración, grabada en vídeo y ampliamente difundida en redes sociales, fue interpretada por sectores de la oposición y activistas feministas como una relativización inaceptable: «Los derechos de las mujeres no importan; que los dictadores maten a las mujeres como quieran, no podemos intervenir porque es su cultura». Esta paráfrasis viral, aunque no literal, cobró fuerza tras las publicaciones de líderes del PP y Vox, y figuras como Isabel Díaz Ayuso, quien calificó a Sánchez de «el idiota útil de las dictaduras» y acusó al gobierno de abandonar a las mujeres iraníes y afganas en nombre del «pacifismo selectivo». El Palacio de la Moncloa respondió rápidamente con un comunicado oficial: «El presidente reafirmó su absoluto compromiso con los derechos de las mujeres en todo el mundo, pero advirtió contra la instrumentalización militar de estos derechos». España condena la represión de las mujeres en Irán, Afganistán y cualquier régimen, y trabaja diplomáticamente por su liberación, lo que no equivale a apoyar invasiones militares que causan más sufrimiento civil.

  • La controversia ocurre en un momento delicado. Cuatro días antes del Día Internacional de la Mujer, el gobierno prepara protestas feministas mientras enfrenta acusaciones de inconsistencia: por un lado, Sánchez defiende la protección constitucional del aborto y las políticas de igualdad de género en España; por otro lado, su negativa a apoyar acciones armadas contra Teherán y su énfasis en el "respeto a las diferencias culturales" en política exterior son interpretados por los críticos como una forma de relativismo moral. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, sin citar directamente a Sánchez, han reiterado en los últimos días que "los derechos de las mujeres son universales e indivisibles; ninguna cultura, religión o tradición puede justificar su violación sistemática".

  • Mientras tanto, grupos feministas españoles como el Foro Feminista y la Marcha Mundial de las Mujeres han convocado manifestaciones para exigir que el gobierno español "deje de ser cómplice por omisión" y promueva sanciones más severas contra regímenes como los talibanes e Irán. Los analistas políticos consultados señalan que la declaración de Sánchez refleja la línea tradicional de la socialdemocracia europea: la primacía de la diplomacia y el multilateralismo sobre las intervenciones armadas unilaterales. Sin embargo, en un contexto de creciente sensibilidad global hacia la causa de las mujeres en regímenes teocráticos —simbolizado por las protestas de "Mujeres, Vida, Libertad" en Irán y la prohibición total de la educación femenina en Afganistán—, la declaración suena a muchos como un retroceso en la lucha por la aplicación efectiva e incondicional de los derechos humanos.

  • La oposición ya ha anunciado que llevará el asunto al Congreso y al Senado, exigiendo la comparecencia urgente del ministro de Asuntos Exteriores y del propio presidente para una aclaración. Mientras tanto, en las calles, el 8 de marzo de 2026 promete estar marcado no solo por la agenda nacional, sino también por el escrutinio internacional sobre hasta qué punto la "cultura" Puede invocarse para justificar lo inexcusable.

El equipo editorial sigue de cerca las reacciones y cualquier corrección oficial.

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