España niega el uso de las bases, pero aviones estadounidenses despegan de Cádiz esa misma noche: Sánchez acusado de "teatro político" para los votantes.
A pesar de la negación oficial del gobierno de Pedro Sánchez sobre el uso de las bases de Rota y Morón, varios aviones de la Fuerza Aérea estadounidense despegaron de la base naval de Cádiz la noche de las operaciones contra Irán, reavivando las acusaciones de que la postura española era simplemente una farsa política interna.
Contradicción en Cádiz: Aviones estadounidenses despegan de una base española la misma noche de la negativa oficial de Sánchez.
- Mientras el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reafirmaba públicamente que España no autorizaría el uso de sus instalaciones militares para apoyar operaciones estadounidenses contra Irán, datos de seguimiento aéreo revelaron una intensa actividad en la base naval de Cádiz: la misma noche de los ataques, varios aviones de la Fuerza Aérea estadounidense despegaron de territorio español.
- La negativa española, comunicada enfáticamente por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, se había presentado como una cuestión de principios: las bases de uso conjunto de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) no serían cedidas para misiones ofensivas fuera del marco de la OTAN o sin la aprobación explícita del gobierno español, priorizando la no participación en acciones que violaran el derecho internacional. Sin embargo, lo que se vio en la madrugada del domingo al lunes fue diferente.
- Registros de vuelo independientes muestran que al menos siete aeronaves militares estadounidenses, incluyendo aviones cisterna KC-135 y aviones de transporte C-17, despegaron de la base de Rota/Cádiz coincidiendo con el inicio de las operaciones en Oriente Medio. Las rutas iniciales indican direcciones consistentes con el apoyo logístico a los bombarderos y cazas que participaron en los ataques, contradiciendo la narrativa oficial de "no facilitación". La oposición española y sectores de la derecha europea se apresuraron a clasificar el episodio como "puro teatro político". Líderes del Partido Popular y de Vox afirmaron que Sánchez fingía firmeza para complacer a su base electoral de izquierdas y a los votantes pacifistas, mientras que en la práctica permitía, o al menos no impedía, la continuación de las operaciones estadounidenses desde territorio español.
- «El presidente dice una cosa ante las cámaras y permite otra entre bastidores. Esto no es soberanía, es hipocresía calculada para ganar votos», declaró la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, en rueda de prensa esta mañana. Al otro lado del Atlántico, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aprovechó esta novedad para reforzar sus críticas. En declaraciones a la prensa, Bessent declaró: «España sigue jugando a dos bandas: lo niega públicamente, pero deja las puertas abiertas para que nuestros aviones salgan. Esto solo confirma que nos enfrentamos a un aliado poco fiable que pone en peligro la seguridad de las tropas estadounidenses al crear incertidumbres logísticas innecesarias». La Casa Blanca, a su vez, intensificó la presión: el presidente Donald Trump reiteró anoche que está considerando “medidas comerciales severas” contra Madrid, incluyendo aranceles selectivos y restricciones a las exportaciones españolas, si persiste la postura ambigua.
- El gobierno de Sánchez, en un comunicado oficial emitido hace unas horas, negó cualquier contradicción y clasificó los despegues como “movimientos rutinarios de aeronaves ya estacionadas en la base, sin ningún vínculo operativo con las acciones en Irán”. El comunicado añade que “la soberanía española sobre las instalaciones permanece intacta” y que “no se otorgó ninguna autorización excepcional”. Sin embargo, analistas independientes cuestionan la explicación: el volumen y el momento de los despegues, coincidiendo con la ventana crítica de operaciones, sugieren que, de no haber existido una prohibición activa y explícita, Estados Unidos habría explotado las lagunas operativas existentes en los acuerdos bilaterales.
- El episodio alimenta la tensión transatlántica y divide las opiniones en Europa: para algunos, demuestra que España no puede permitirse un enfrentamiento abierto con Washington; para otros, refuerza la necesidad de una mayor autonomía estratégica para la Unión Europea. Mientras tanto, el comercio bilateral –valorado en más de 30.000 millones de euros anuales– sigue bajo amenaza inminente de represalias.
flightradar24.com
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