Guerra Irán-EE. UU.-Israel: Ataques aéreos impactan barrio militar en Shiraz; suenan sirenas en Akrotiri (Chipre); radares THAAD dañados en Jordania y Emiratos Árabes Unidos; la Fuerza Aérea Israelí continúa bombardeando en el oeste de Irán

A las 17:13 UTC, ataques aéreos impactaron el barrio de Khayyam en Shiraz (provincia de Fars), una zona con bases del CGRI, Basij y la Inteligencia de la Guardia Revolucionaria. Se activaron sirenas en la base de la RAF en Akrotiri, Chipre. Imágenes satelitales muestran un radar THAAD destruido en Jordania y posibles daños en otros dos en Emiratos Árabes Unidos. Las fuerzas israelíes afirman continuar los ataques en el oeste de Irán contra emplazamientos de misiles y depósitos de drones.

Mar 6, 2026 - 22:25
Guerra Irán-EE. UU.-Israel: Ataques aéreos impactan barrio militar en Shiraz; suenan sirenas en Akrotiri (Chipre); radares THAAD dañados en Jordania y Emiratos Árabes Unidos; la Fuerza Aérea Israelí continúa bombardeando en el oeste de Irán
Getty Images

El conflicto en curso entre Irán, Estados Unidos e Israel registró nuevos episodios de alta intensidad el viernes, con ataques directos en el sur de Irán, alertas de seguridad en instalaciones británicas en el Mediterráneo y evidencia visual de daños en los sistemas avanzados de defensa antimisiles en países de Oriente Medio. Alrededor de las 17:13 UTC (14:13 hora de Brasilia), se reportaron explosiones en el barrio de Khayyam de la ciudad de Shiraz, provincia de Fars, en el sur de Irán.

La zona es conocida por albergar instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la fuerza paramilitar Basij y unidades de inteligencia del CGRI. Fuentes locales y el monitoreo en tiempo real indican que los objetivos eran bases militares, en medio de la campaña de bombardeos en curso atribuida a la coalición estadounidense-israelí contra infraestructura iraní. Informes preliminares mencionan daños a estructuras sensibles, aunque no hay confirmación inmediata de víctimas ni del alcance total de la destrucción.

Casi simultáneamente, sonaron las sirenas antiaéreas en la base aérea británica RAF Akrotiri, en el sur de Chipre, territorio soberano del Reino Unido. La activación de las sirenas, confirmada por las autoridades locales y la administración de las bases británicas, indica una amenaza continua a la seguridad en la región, posiblemente relacionada con la proximidad del teatro de operaciones en el Levante y el Mediterráneo Oriental. Hasta el momento no se han reportado impactos directos en la base, pero el incidente refuerza la expansión geográfica de los riesgos asociados al conflicto. Imágenes satelitales analizadas por expertos militares revelan daños significativos en los sistemas de radar THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), operados o apoyados por Estados Unidos. Un radar THAAD en la base aérea de Muwaffaq Salti, en Jordania, parece destruido, con cráteres de impacto, escombros y marcas de quemaduras visibles en fotos de principios de marzo.

Otros dos radares similares, ubicados en los Emiratos Árabes Unidos, muestran signos de haber sido impactados, con estructuras adyacentes dañadas, aunque el estado exacto del equipo aún no está completamente confirmado. Estos radares son cruciales para la detección e interceptación de misiles balísticos, y su neutralización compromete la red regional de defensa antimisiles. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron un comunicado indicando que la Fuerza Aérea Israelí (FAI) mantiene intensas operaciones en el oeste de Irán, con ataques contra bases de lanzamiento de misiles balísticos y depósitos de drones. Estas acciones buscan debilitar la capacidad de represalia de Irán, tras cientos de incursiones realizadas desde el comienzo de la guerra. Las autoridades israelíes destacan la destrucción de lanzadores y sistemas de defensa aérea como una prioridad para reducir el volumen del fuego iraní contra Israel y sus aliados.

El conflicto, que ha entrado en su segunda semana, ya ha causado miles de muertos y graves daños a la infraestructura militar y civil en varios países. La escalada implica ataques directos, intermediarios regionales y la proyección de fuerzas navales y aéreas, con posibles impactos en la estabilidad del Golfo Pérsico y las rutas comerciales globales. Las organizaciones internacionales siguen de cerca la situación, pero no hay indicios de una desescalada inminente.

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