Marruecos reivindica de nuevo Ceuta y Melilla: “No retrocederemos ni un palmo de nuestro territorio”
Tres ministros marroquíes han reiterado la reivindicación de soberanía sobre Ceuta y Melilla tras la crisis migratoria. Nizar Baraka afirma que Rabat no cederá “ni un palmo”. España responde que ambas ciudades son españolas “hasta el final de los tiempos”.
Marruecos ha vuelto a situar en primer plano su reivindicación sobre Ceuta y Melilla. El ministro de Obras Públicas y Agua y secretario general del partido Istiqlal, Nizar Baraka, afirmó el jueves que España es un “socio esencial”, pero que Rabat “no retrocederá ni un solo palmo de nuestro territorio nacional”. La frase se produce después de que Pedro Sánchez definiera como “líneas rojas” la integridad territorial española y la soberanía de las dos ciudades autónomas.
No es un comunicado aislado del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, sino una ofensiva verbal de varios miembros del Gobierno. El ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, había reclamado en agosto los “derechos históricos y geográficos” de Marruecos y un “espacio de diálogo” para el “retorno al seno de la patria”. El titular de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, aludió ante el rey Mohamed VI a la “liberación” de las “ciudades ocupadas”. España convocó el 21 de agosto a la embajadora Karima Benyaich por esas declaraciones, que Sánchez calificó de “inaceptables”.
La reivindicación no es nueva: Marruecos la mantiene desde su independencia en 1956, junto a la de los peñones y las islas Chafarinas. Nunca logró que la ONU las trate como colonias. España replica que Ceuta y Melilla son españolas desde hace siglos, parte de su territorio y de la Unión Europea. Albares ha reiterado que “ni ha habido ni habrá” negociación sobre la soberanía. Sánchez aseguró en el Congreso que “seguirán siendo españolas hasta el final de los tiempos” e invitó al rey Felipe VI a visitarlas en las próximas semanas. La última visita de un monarca español a ambas plazas fue la de Juan Carlos I en 2007.
El contexto es la crisis abierta el 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron a Ceuta. Informes policiales españoles apuntan a un papel de agentes marroquíes en el terreno; Sánchez dice no haber recibido “pruebas sólidas” de que Rabat orquestara la avalancha. Analistas y la oposición interpretan que Rabat ha aprovechado la tensión fronteriza para devolver al centro del tablero un contencioso que Madrid considera cerrado.
Marruecos ataca de nuevo. En una nueva declaración, esta vez protagonizada por Nizar Baraka, Ministro de Equipamiento y Agua en Marruecos, reitera que no renunciarán a un palmo de su “territorio nacional” en referencia a Ceuta y Melilla.
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